El mundo es una pesadilla y yo he sido feliz...

12 de febrero de 2021

 Era impensable. Era impensable un apocalipsis en carne propia. Era impensable que fuera a suceder lo que veía en la gran pantalla. Pero lo impensable sucedió. Impensable también era resistir el encierro, pero resistí. Resistí y me encontré. Encontré el amor que tanto busqué y siempre tuve ante mis narices. La pandemia trajo crisis, y crisis significa oportunidad. 


30 de septiembre de 2019

Sobre el homicidio y el amor

En cada recuerdo triste, en cada recuerdo alegre, en cada sonrisa y en cada lágrima, aún te amo.
Cuando estoy por caer, cuando me levanto con más ganas y mas fuerzas, aún te amo.
Si me ilusiono nuevamente, si quiero amar,  aún así te amo.
Recorriendo otro cuerpo, besando otros labios, sumergiendome en otros ojos, en otra risa, en otro abrazo, aún te amo.
Aún te amo de una forma tan extraña, como quien ama su historia, su infancia, sus mares, sus errores, sus aciertos, sus logros, sus fracasos, sus estrellas en el cielo.
Aún te amo y no es obstáculo.
Cuando lo entiendo y no logro explicarlo, cuando te dejo ir, cuando te evito, cuando ya no quiero verte, cuando ya no quiero más de vos, aún te amo.
Es que no te hablo a vos, vos no sos, ya no sos, no te equivoques.
Aún te amo como una viuda aún ama a su adorado compañero.
Morirse de vez en cuando está bien, yo también morí, yo también ya no soy, y es por eso que aún te amo y no es a vos, es a quien mataste, asesinaste a mi adorado compañero. Está  muerto y yo aún lo amo.


8 de julio de 2019

Lo bueno.

Ir a ver ovnis que nunca vimos.
Bailar en el comedor en pantuflas.
Despertar de mal humor con tu buen humor.
Descorchar un vino a principio de mes.
Apostar el precio de las putas.
Pelear por los platos sucios.
Inventar teorías de vida extraterrestre.
Dormir con la luna eclipsada en la ventana.
Tardar en entrar el auto porque la charla es divertida.
Grabar las conversaciones lunáticas.
Reírnos de cualquier cosa.
Que bueno sería volver a lo bueno y solo a lo bueno.

10 de junio de 2019

La despedida

Me levanté una mañana y me sentí infeliz. Habia un elefante en la habitación, imperceptible, sigiloso, silencioso.
Algo me incomodaba, me sentí infeliz, sentí no pertenecer. Pero había algo que había buscado toda la vida y ahora lo tenía.
Me senté con papel y lapiz, hice dos columnas: pros y contra.
Habia más contra que pros. Pero uno de ellos superaba en intensidad lo que lo otro superaba en cantidad: amor.
Rompí el papel, seguí adelante, seguí amando. Pero el elefante seguía ahí estorbando y yo sin poder verlo.
Nunca pude verlo, pero me molestaba tanto que decidí irme.
Con los ojos empapados y con el mayor de los dolores sentidos me fuí. Hubo gritos, llantos, insultos, abrazos y palabras de amor. Pero me fuí.
La experiencia me dictaba que en la soledad me iba a asfixiar, que no podría tolerarla, que la angustia me iba a inundar y que sería de los más duros momentos para sobrellevar. No fue así, sentí paz.
No es falta de amor, el amor no murió, hay sueños rotos, hay dolor y tristeza, pero también hay paz. No se de donde viene, no se porqué está ahí, pero está. No tengo la respuesta, no lo sé, pero lo único certero es que amé desde lo más profundo, amé con todo y así me fuí, amando, y encontré paz.

2 de junio de 2019

Respuesta

Buscaba una respuesta, la pregunta era concreta. Viajé para encontrarla, el viaje fue liviano, pacifico, hermoso. Ahí estaba él, esperándome con una sonrisa que ocultaba los dientes.
Yo tenía la emoción de un niño al verlo, tanto tiempo lo sentí y al fin esa noche pude verlo y hablarle.
Pensaba contarle que había pensado que era bueno morir en vida muchas veces y renacer, pensaba preguntarle si era mi momento de hacerlo una vez más.
Pensaba contarle que crecí, que tengo una meta y un sueño, pensaba preguntarle si iba en el camino hacia ello.
Pensaba contarle que había descubierto lo que era el amor, y preguntarle si estaba en lo cierto.
Pensaba contarle y preguntarle tantas cosas. Pero como dije al principio, buscaba una respuesta y aunque la pregunta era concreta lo que yo no sabía es que la desconocía. De todo lo que pensé no le dije nada. Sin embargo el me miró a los ojos y me dijo: "no es tu culpa".
Algo me agarró de la espalda y me tiró para abajo, lo perdí de vista en un instante.
Lo siguiente fue un techo blanco, unos ojos verdes a mi izquierda, una colita de punta blanca moviéndose a mi derecha, y mi cabeza reproduciendo una y otra vez la respuesta: "no es tu culpa".

23 de junio de 2018

Querer mas.

Quiero llorar para que me abraces, quiero que el abrazo no se acabe, quiero que me abraces si río, quiero que me abraces si grito. Quiero el sofa compartido, quiero la cama los domingos. Quiero planear que seamos tres, quiero un te para tres.
Quiero viajes, quiero mimos, quiero tus ojos en los mios. Quiero tu mano en mi panza escuchando otro latido. Quiero pensarlo, quiero planearlo, quiero vivirlo.
No quiero un sentimiento desvivido. No quiero completar tu persona, quiero completar tu casa de ruidos.
Quiero peliculas, quiero cafes, quiero lluvia con besos, quiero risas, quiero fumarme un divertido.
Quiero tiempo, quiero que quieras, quiero que vuelvas conmigo.

20 de junio de 2018

Me caigo.

Busco en otros cuerpos lo que no encuentro en el mio.
Y me caigo a pedazos.
No hay cuerpo que te traiga ni que te lleve.
Y me caigo a pedazos.
Porque no hay ojos que me vean todos me miran.
Y me caigo a pedazos.
Porque tengo para elegir y no quiero nada.
No hay ojos que no me traigan los tuyos.
No hay cuerpo que sienta como el tuyo.
No puedo borrar tu piel con otra piel porque tu tacto lo siento en el corazon
No existe el viejo gran amor, se esfumó, lo esfumaste, me lo sacaste.
No había hilo rojo, no había, ese era tuyo y lo mordiste, lo cortaste.
Y me caigo a pedazos.
No moriré, no me quedare sola, pero te voy a querer por el resto de mi vida.
Redefiniste mi concepto de amor.
Y el tuyo se terminó.
Y me caigo a pedazos.