El mundo es una pesadilla y yo he sido feliz...

2 de junio de 2019

Respuesta

Buscaba una respuesta, la pregunta era concreta. Viajé para encontrarla, el viaje fue liviano, pacifico, hermoso. Ahí estaba él, esperándome con una sonrisa que ocultaba los dientes.
Yo tenía la emoción de un niño al verlo, tanto tiempo lo sentí y al fin esa noche pude verlo y hablarle.
Pensaba contarle que había pensado que era bueno morir en vida muchas veces y renacer, pensaba preguntarle si era mi momento de hacerlo una vez más.
Pensaba contarle que crecí, que tengo una meta y un sueño, pensaba preguntarle si iba en el camino hacia ello.
Pensaba contarle que había descubierto lo que era el amor, y preguntarle si estaba en lo cierto.
Pensaba contarle y preguntarle tantas cosas. Pero como dije al principio, buscaba una respuesta y aunque la pregunta era concreta lo que yo no sabía es que la desconocía. De todo lo que pensé no le dije nada. Sin embargo el me miró a los ojos y me dijo: "no es tu culpa".
Algo me agarró de la espalda y me tiró para abajo, lo perdí de vista en un instante.
Lo siguiente fue un techo blanco, unos ojos verdes a mi izquierda, una colita de punta blanca moviéndose a mi derecha, y mi cabeza reproduciendo una y otra vez la respuesta: "no es tu culpa".

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